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La reputación en las empresas públicas e instituciones privadas

(20 Junio 2017 10:13:11)

"Una buena reputación también sirve como un escudo protector en tiempos crisis. Un escudo que reduce el daño, pero no lo desaparece por completo. Es decir, no impedirá la crisis, pero reducirá su impacto"

A la hora de dirigir una organización, tanto a las empresas privadas como a las instituciones públicas les resulta muy beneficioso tener una buena reputación corporativa. Sin embargo, gestionar ese valioso activo intangible en ambas es diferente.

En el sector privado, la buena reputación de una empresa ante sus stakeholders representa un impulso a las ventas de sus productos y/o servicios. Analizando los diversos rankings de gestión corporativa se puede comprobar que existe una relación estrecha entre los resultados financieros de las empresas y el nivel de su reputación corporativa.

Una buena reputación también sirve como un escudo protector en tiempos crisis. Un escudo que reduce el daño, pero no lo desaparece por completo. Es decir, no impedirá la crisis, pero reducirá su impacto. Las personas (clientes) suelen ser más amistosos y tolerantes con alguien por el que sienten simpatía, que con alguien a quien perciben indiferente.

Sin embargo, el aporte más valioso es que la reputación se construye de forma silenciosa -sin indicadores ni kpis inmediatos- mediante una relación estratégica con sus clientes, fortaleciendo un vínculo fuerte y saludable, y con ello, asegurando su sostenibilidad, no en el corto plazo, sino en el mediano y largo plazo.

Las instituciones públicas –a diferencia de las empresas- no tienen como finalidad generar utilidades, sino cumplir con su mandato de ley que está enfocado principalmente en servir al ciudadano. La gestión de una institución pública debe combinar con pericia el aspecto técnico con el aspecto social y político.

Mientras que en el sector privado el impacto de la política y el contexto social es indirecto, en la gestión pública es directo. Son muchos los casos en los que una denuncia mediática termina con la renuncia de un ministro, superintendente y/o director ejecutivo. Por ello, una institución con buen nivel de aprobación ante la opinión pública es siempre un activo para el gobierno de turno y se hace valiosa, también, para los funcionarios y trabajadores ya que los pone en valor y los hace más atractivos en el mercado laboral.

Este artículo aparecido en la Revista Anda edición 171 es del especialista David Falcón, docente de EPU de la USMP.

 
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