Archive | noviembre, 2011

23 noviembre 2011 0 Comments

Publicidad: más allá de informar

En el mundo de la investigación de mercado, estamos en contacto constante con la publicidad, pues descubrimos necesidades, símbolos e insights que sirven de insumo en la elaboración de conceptos publicitarios.

Participar en el curso de EPU “Creatividad Eficaz y Estrategias Publicitarias” me ha permitido conocer el otro lado de este circuito; refrescando criterios y viendo con nuevos ojos el comportamiento del consumidor.

El mundo está saturado en la sociedad de sobreinformación, donde las personas buscan excluir la publicidad de sus vidas. Los mensajes cada vez encuentran más trabas para enganchar con el corazón de nuestros clientes. Es por eso, que la publicidad está cambiando continuamente ajustándose al medio. Nuestro deber como investigadores, publicistas o como responsables de una marca es saber entender al consumidor y saber cómo comunicarse con él.

Para mí, como psicólogo del consumidor, fue una grata sorpresa descubrir en el curso de publicidad EPU cómo se hilaban ambas disciplinas consistentemente. Es inevitable que todas las carreras vayan integrando sus saberes, es la era del conocimiento y aprendizaje continuo; si no mejoramos, empeoramos.

El curso fue sencillo de entender para aquellos compañeros del curso que no han trabajado en investigación o en publicidad, y también fue rico en crear criterios para los que sí. Me permito decir que la estructura curricular del curso abarcó todas las expectativas de los que lo llevamos, pues nos permitió crear una conversación fluida y nutricia en cada clase.

Nuestro docente del curso, Óscar Tamayo de Quórum Saatchi&Saatchi, realmente supo darle un giro interesante a las clases. Hemos construido conceptos creativos, revisamos teorías, conocimos técnicas, usamos brief, aterrizamos en casos reales, ¡e incluso visitamos la agencia!

Ahora, pareciera mentira, veo recursos publicitarios todo el tiempo y oportunidades para desarrollar estrategias de marca que veo diariamente en el trabajo. Es de esa manera que el enfoque del curso, para mí, no sólo ha sido un acumulado de conocimientos y un cartón más en el CV, sino me ha permitido consolidar juicios más lúcidos y relevantes que me sirven a diario.

Después del curso, sé mejor qué estrategias recomendar a mis clientes explotando los valores intrínsecos de sus propias marcas, reconocer la etapa de vida de una lovemark y rozar los conceptos publicitarios con los insights de la marca.

Recomiendo este curso a todos aquellos que estén interesados en comunicar su mensaje de marca al espíritu del consumidor y no a su oreja. En él aprenderán a diseñar mensajes en un formato no lineal, lo que finalmente los diferenciará de la competencia.

Escrito por: Manuel Sosa, Psicólogo Analista de Estudios Especiales en CCR (Empresa de Investigación de Mercado) y ex alumno del curso “Creatividad Eficaz y Estrategias Publicitarias” – septiembre/octubre 2011.

16 noviembre 2011 0 Comments

¿Cómo crear una empresa de catering?

Yo quiero tener mi propia empresa, es por eso que decidí capacitarme en EPU, donde me enseñaron cómo crear una empresa de catering, identificando un segmento de mercado, para tener mayor posibilidad de crecimiento y menos competencia.

No había encontrado una universidad que ofreciera un curso tan completo, así que sin pensarlo me matriculé. Me enseñaron, entre otras cosas, que era posible iniciar una empresa de catering sin ningún presupuesto, preparando bocaditos para los familiares, amigos, bienhechores etc. Sin elevar demasiado el costo. Con el fondo que uno requiere puede alquilar menajes de alguien conocido para mayor seguridad. Y el personal de la empresa debe ser, serio, responsable y puntual.

Comprendí además que, la empresa de catering debe evitar mantener un personal empírico y de último momento que no cuenta con conocimientos básicos para la atención al público, ya que el servicio o atención al cliente es un producto más y debe ser un producto de calidad. Y para lograr todo ello, debe existir un perfil diseñado para el puesto de trabajo y que nos lleve a una correcta selección.

Se debe contar con una oferta variada en precio y opción en lo que respecta al menú del evento, para ello se debe contar con conocimientos de gastronomía o en su defecto personal calificado en cocina, que pueda brindar un respaldo al ofrecer las distintas opciones de menú para cada tipo de evento.

La planificación de un evento es la base del éxito del mismo. Se debe contar con el tiempo adecuado: se deben contemplar todos los pormenores para la realización, se debe asistir con días de anticipación a inspeccionar dónde se va a desarrollar el evento para poder evaluar las instalaciones y contemplar posibles imprevistos en el servicio, puntos de tomacorrientes, acceso a las áreas de los comensales, la zona de servicio y el espacio con el que se va a contar, la iluminación; y diseñar rutas por donde se realizará el ingreso y salida de la zona de servicio, las reglas que mantiene el local. Fue un curso bien estructurado, organizado y con una muy buena metodología de enseñanza.

Escrito por: Fresia Córdova Loayza, CETPRO Santa María Mazzarello – Callao. Docente de Panadería, Pastelería y Cocina Criolla y ex alumna del curso ¿Cómo crear una empresa de catering?

9 noviembre 2011 0 Comments

Una valiosa herramienta para la capacitación continua

Como egresado en Ciencias de la Comunicación y con una sólida experiencia adquirida en gerencia educativa, reconozco la importancia de la actualización y especialización permanente de conocimientos y aprendizajes en mi desarrollo profesional, y sé que los cursos que brinda EPU contribuyen en este proceso.

A mediados de agosto, al volver a vivir en Lima, tras varios años de laborar en provincias, revisé los cursos que ofrecía EPU en su página web, y de inmediato me interesó el de “Comunicación Política y Opinión Pública”, además de leer su plan de estudios y la experiencia del docente, estaba convencido de que esta asignatura sería de gran ayuda en mi plan trazado de ser un docente e investigador en periodismo; así como lo había sido años atrás, el llevar un curso de “Liderazgo Estratégico para Gestión de Empresas y de Personal” que me ayudó a ejercer con eficacia las funciones de mi empleo anterior.

En esta oportunidad, el curso de “Comunicación Política y Opinión Pública”, me ha ayudado a desarrollar un mayor espíritu de investigación y estudio de los conflictos nacionales e internacionales que ocurren, partiendo desde el análisis de los antecedentes, el contrastar posiciones y emitir una opinión objetiva de los mismos. También a comprender con mayor propiedad qué hay más allá de los mensajes de los medios de comunicación y los políticos, a meditar sobre cuáles son los reales intereses que se manejan en los procesos de comunicación, y a estar mejor preparado para enfrentar los “cuentos chinos” que muchas veces infestan el escenario mundial.

Me encantaron las lecturas asignadas, muy buenas en sus contenidos y actualidad, los fragmentos de películas y documentales para analizarlos y debatir los modelos de discursos manejados por políticos y periodistas. Ariel Segal, docente del curso, su preparación e impecable diseño de estrategias y aplicación de metodologías en las sesiones de clases, pues permitió cada uno de los participantes formemos parte del proceso de la construcción del conocimiento; es decir nos ayudó a aprender, qué es lo que se busca en los procesos modernos de enseñanza-aprendizaje.

El curso me ha inyectado un enorme ánimo por investigar, estudiar y analizar los diversos conflictos que acontecen en el panorama nacional e internacional. Así como el deseo seguir otros cursos de especialización que EPU ofrece. También deseo destacar de EPU su perseverancia por tener presente a sus estudiantes, a pesar de los años que viví lejos de Lima, siempre me enviaron mensajes por correo electrónico con publicidad sobre los cursos, hasta que se me dio la ocasión de estudiar nuevamente, y me siento satisfecho por ello.

Finalmente quiero resaltar del curso, las palabras de Hanna Arendt de su libro “La Mentira en la Política” que me ayuda a meditar y analizar sobre la realidad que viven los medios de comunicación a nivel mundial: “…mientras que la prensa sea libre y no esté corrompida tiene una función enormemente importante que cumplir y puede ser justamente denominada la cuarta rama de gobierno”. ¿Será ésta la razón por la que la comunicación política se ha vuelto más comunicación y menos política?

Escrito por: Guido Peláez Ballón, Fue Coordinador Regional Ica del Sistema Educativo. ASPERSUD y exalumno del curso Comunicación Política y Opinión Pública

4 noviembre 2011 0 Comments

Lo que un curso puede ser (y hacer)

“No soy comunicador”…Esa es la frase que me repetía continuamente hasta hace menos de tres años. No soy comunicador, me decía, y me enorgullecía de pensarlo, convencido de que el comunicador era ese individuo uniformado de saco y corbata, de sonrisa fácil y gestos ampulosos para hablar. El tipo grácil y adulador a cambio de un salario. El prejuicio me hacía imaginar al comunicador como una suerte de funcionario fracasado, aquel que no puede independizarse de las decisiones de sus jefes. Aquel que, por el contrario, se desvive para ellos. Una especie de Smithers simpsoniano.

Nada tan distinto al periodista, pensaba en aquellos tiempos. Alguien independiente, con poder para informar y construir o destruir cualquier cosa con ese poder. Siempre ocupado, casi sin tiempo para reflexionar sobre los bajos sueldos que suelen tener todos los periodistas, y siempre soñando con el próximo reportaje a realizar: esa era la máxima aspiración a futuro. Y yo era periodista.

Pero entonces sucedieron algunas cosas. Una buena amiga estudió el Curso de Gestión de Imagen –también con el profesor Mario Gutiérrez Olórtegui– y un día me mostró la currícula de sus clases. En aquel momento me pareció demasiado esquemático. ¿Cómo una empresa puede manejarse con fórmulas que parecen pensadas por ingenieros?, recuerdo haberle dicho. Pero algo se me quedó clavado: el orden. La idea de que una organización necesita ciertos parámetros no solo para existir, sino también para que su propia gente –su personal– crea en ella. Una especie de idealismo práctico: lo que no nace bien, no prospera. Y lo que no prospera, no hace dinero, o fama.

Todo eso me sonaba a desafíos a resolver en el corto, mediano y largo plazo. A proyección. De pronto, también me percaté de que en la prensa no hay más retos que la misma noticia cotidiana. Un reto que, más allá de la forma para resolverlo, será olvidado al día siguiente: en solo unas horas pasará a ser una habilidad que nadie más verá. Nada que a uno lo motive en el tiempo, precisamente. Algo de lo que muchas veces siquiera el director del diario se entera. Una destreza que no necesariamente te permitirá avanzar profesionalmente. O que podría tomar años para permitírtelo.

Entonces –por primera vez– decidí fijarme en mi título de licenciatura universitaria. Allí aparecían dos menciones: Comunicaciones y Periodismo. Comunicaciones estaba en primer lugar.

Decidí ampliar las miras. Pasar a un nivel que muchos periodistas todavía rehúyen. Recuerdo la frase cliché en la sala de redacción: «Comunicadores somos todos los seres humanos. ¿Qué más comunicador puedes ser?», me comentaban algunos compañeros que preferían seguir viviendo sus cargos de redactores. No hice mucho caso y me matriculé primero en lo que suponía debía saber todo jefe de cualquier oficina para mejorar las condiciones de sus empleados: Comunicación Interna. La clase estaba magistralmente dictada por una colega del profesor Mario Gutiérrez y, desde allí, decidí que el próximo curso sería el de Gestión de Imagen. No me equivoqué. Ambos cursos encajaron a la perfección. Se complementaron.

Aprendí a ver la comunicación desde una perspectiva distinta. Ya no como aquella magia que nadie sabe cómo funciona pero funciona, sino más bien como un proceso estratégico que se va construyendo de a poco y con la seguridad de que uno siempre tendrá algo nuevo qué aprender. De la comunicación como un arte desde el que puedes tejer todas las relaciones de la empresa –y por qué no, de la sociedad misma– sin necesidad de discutir con nadie o afectar los intereses de nadie. De la comunicación como una forma de generar algún tipo de riqueza –no solo monetaria– y redistribuirla entre todos. De la comunicación como una negociación constante y con mucha responsabilidad: una interacción realmente humana. La comunicación como una manera de satisfacer expectativas.

Por lo demás, muy pocas veces encontré individuos afectados como los que creí habría en los departamentos de Comunicaciones. Solo personas esforzadas y de buena voluntad. La mayoría: gente que quiere su trabajo.

Aún soy nuevo en el ramo y poco puedo decir acerca de los logros que haya podido sugerir en mi organización, una pequeña ONG dedicada a denunciar el delito de tráfico de personas en el Perú. Con todo, cada día hacemos esfuerzos. Y sobre todo, no olvido las palabras del profesor Gutiérrez: que esta profesión no solo implica decir cosas agradables a la gente –a los públicos–, sino también saber alertar cuando las cosas no parecen ir bien. Incluso a los mismos directivos. Porque comunicar también es fomentar el cambio una y otra vez. Para bien.

Escrito por: Carlos Alberto Chávarry Valiente, coordinador de comunicaciones en la ONG CHS (Capital Humano y Social – Alternativo) y exalumno del curso Gestión de Imagen.

2 noviembre 2011 0 Comments

La clave del éxito en el mundo de los restaurantes

Es impresionante ver la enorme cantidad de restaurantes que abren cada mes. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reveló que en el año 2009, las municipalidades entregaron 10,118 licencias para la apertura de restaurantes a nivel nacional, lo que equivale a 28 licencias por día o 843 licencias de apertura de restaurantes por mes. Y es que miles de peruanos emprendedores con mucha ilusión deciden encaminarse en el negocio de alimentos y bebidas, encontrándose con una realidad y una serie de problemas a los que tienen que hacer frente.

En este intento, si no cuentan con una buena base de conocimientos sobre el manejo de un restaurante, lamentablemente llegan a fracasar. Personalmente, he conocido familias que no se explicaban el porqué del fracaso de su restaurante, y es que no basta solamente con las ganas de hacer las cosas bien.

Con mi esposo, tenemos como meta aperturar un restaurante, es por eso que decidimos informarnos más sobre el manejo y control en un establecimiento que comercializa alimentos y bebidas, pues es completamente diferente a trabajar con otro tipo de bienes. Es así como una amiga me recomendó el taller de control y costos en alimentos y bebidas que dicta la Universidad San Martín de Porres. Me informe sobre la temática del curso y me pareció muy interesante.

Cuando me matriculé en este curso, las clases ya habían iniciado, me perdí una sesión pero logré ponerme al corriente gracias a la paciencia y a la dedicación del profesor Orlando Quispe Fuertes, excelente contador y catedrático. El curso superó mis expectativas, desarrollamos temas tales como los costos, rendimientos positivos y negativos, aprendimos a costear una receta y la importancia de la realización de inventarios y paloteo de los alimentos y bebidas. Lo que me gustó del taller fue la práctica. Desarrollamos diferentes ejercicios con la asesoría del profesor, logrando tener una mejor visión en este rubro.

Para lograr el éxito económico que esperamos en un restaurante hay que determinar algunos puntos de control, y en un restaurante podemos definir dos áreas medulares en donde debemos ejercer este control: estas son el área de ingresos y el área de cocina o de producción. Tenemos que elaborar las recetas, obtener los factores de rendimiento de nuestros productos y definir estándares de compra. Con esta información podemos determinar los costos de cada plato del menú, y si a esto le agregamos el margen de utilidad con que deseamos trabajar e investigamos los precios de la competencia, hemos reunido suficiente información para fijar, adecuadamente, nuestros precios de venta.

Recuerde que para ser un restaurantero exitoso no basta con tener una buena receta, algo de capital propio o prestado y mucho esfuerzo son necesarios. Sin duda, se debe conocer más sobre el oficio y tener mayor capacidad administrativa y de liderazgo.

Escrito por: Carolina Castañeda Villalta, Supervisora de Ventas de Neo Vida y ex alumna del curso CEP – Control y Costos en Alimentos y Bebidas